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jueves, 1 de febrero de 2018

Mi libro

Under the tree - {author}
Eres el verso alado que recorre
la prosa entera sin punto final,
un cúmulo de libros vertical
que se eleva cual una vasta torre.
Que en tu tez de papel mi boca borre
cualquier arruga o huella lagrimal,
que no quiero más que escribirte tal
poema, cuento o son que te socorre.
Porque tu eres mi libro y poesía,
mi cuerpo celulosa y tinta oscura,
mi musa, risa, verso y escritura.
Pues yo antes de saber de ti escribía
tan solo un triste llanto de locura,
y ahora sé escribir literatura.

Iraultza Askerria

martes, 27 de enero de 2015

Mi libro



Eres el verso alado que recorre

la prosa entera sin punto final,

un cúmulo de libros vertical

que se eleva cual una vasta torre.

Que en tu tez de papel mi boca borre

cualquier arruga o huella lagrimal,

que no quiero más que escribirte tal

poema, cuento o son que te socorre.

Porque tu eres mi libro y poesía,

mi cuerpo celulosa y tinta oscura,

mi musa, risa, verso y escritura.

Pues yo antes de saber de ti escribía

tan solo un triste llanto de locura,

y ahora sé escribir literatura.

Iraultza Askerria



martes, 18 de marzo de 2014

Enamorado

20090618-40D-01132 - Dan Foy




Estoy enamorado. Muy enamorado. ¡Y qué nadie me diga que el amor no existe! Pues estoy dispuesto a descargar toda mi furia contra tales ignorantes y necios… A ellos les digo, a quienes reniegan del amor, que yerran, que están equivocados, que ignoran los entresijos de la vida, ¡qué no saben nada!


Decidme, pues: si no estoy enamorado, ¿por qué me siento tan diferente al resto del mundo? Tan marginado de su sociedad, tan… superior, como si fuese el hijo de Dios en las profundidades del infierno o el retoño de Satán en las inmensidades del cielo. ¿Por qué mi alma se tambalea ante el mero estremecimiento de sus tiernos labios? ¿Por qué su voz me embriaga al resonar su eco a mi alrededor? ¿Por qué su sonrisa de flor me cautiva, tornándome rehén de su voluntad? ¿Por qué la comparo con todas las mujeres que veo y me digo que es la más hermosa de las hijas de Venus…?



Extracto de Rayo de luna , de Iraultza Askerria



domingo, 16 de febrero de 2014

jueves, 30 de enero de 2014

Agradable



Tamron 17-50 f/2.8 VC - Aitor Aguirregabiria


Agradable, agradable como la aurora cálida que tras un invierno gélido y eternamente níveo, despunta un día insospechado, sembrando en la tierra la esperanza y el sosiego que acarrea consigo su luz.


Agradable, agradable como el tierno trino de los arpados, que semejando las notas de la lira, corresponden con grata melodía a los arpegios que acompañan el susurro del viento.


Agradable, agradable como el néctar de un labio que, junto a otro, se comparte en recíproca devoción y ternura.


Agradable, agradable como el brío de una danza cuyos bailadores sonríen por la gloria de sus gráciles movimientos.


Agradable, agradable como unos ojos que, mirando a otros, se reflejan en los ajenos con intensiva y fogosa insinuación.


Agradable como la luz, agradable como la naturaleza, agradable como el amor, agradable como la música, agradable como la pasión.



Extracto de Rayo de luna , de Iraultza Askerria



jueves, 23 de mayo de 2013

Perdida



La astucia del tiempo se negaba a tañer las campanas de la aurora, dilatando la tenebrosidad de la noche como un funesto paseo de la muerte ante las lápidas de los difuntos a quienes había arrebatado la vida, y ahora, la eternidad quería arrebatar. Eva se sentía circundada por las uñas y los látigos de una oscuridad dominada por el fin, y no era capaz de encontrar entre tanta sombra una estela de luz, un sol ardiente que le devolviese el dulce sabor por la vida.



Extracto de Sexo, drogas y violencia , de Iraultza Askerria



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jueves, 9 de mayo de 2013

Porque quise ser feliz



La víctima se retorcía entre alaridos, ahogado en la sangre que manaba por los dos orificios abiertos en su cuerpo. El primer impacto había desgarrado la carne del pescuezo, mientras que la otra bala había aterrizado en la parte dorsal del pulmón izquierdo. Moriría asfixiado en breves minutos.


—¿Por qué? —gimió, enfocando el distorsionado semblante de su asesino.


El pistolero se reveló con la mirada perdida en la abundante sangre del vestíbulo. Las piernas le palpitaban de miedo, seguidas del sonido chirriante de sus dientes. Aún mantenía el brazo diestro horizontal, aferrando el arma homicida. Recobrando el valor instintivo que había mostrado unos segundos atrás, se encaminó hacia su moribunda víctima.


Su lamentable aspecto le hizo estremecer.


—¿Por qué? —repitió la víctima.


Brother-Fabrizio Rinaldi

El pistolero se detuvo a una distancia considerable, dispuesto a responder:


—Por qué te preguntas. Yo también me pregunto por qué. ¿Por qué has asesinado a tantos inocentes? ¿Por qué has robado a tantos individuos? ¿Por qué has jodido la vida de tantos hombres? ¿Por qué? ¿Por qué? ¡Qué Dios te perdone por la bestia que fuiste en vida! Espero que la muerte te convierta en el hombre que nunca fuiste.


Alzó la pistola, dispuesto a terminar con el sufrimiento de su víctima. Pero se percató de que no era necesario.


—¿Por qué…? Porque quise ser feliz. ¿Por qué sino?


Fueron sus últimas palabras.



Extracto de Sexo, drogas y violencia , de Iraultza Askerria



jueves, 25 de abril de 2013

Se cierran los ojos



Me lanzo sobre mi adversario. Durante los pocos segundos que dura el forcejo, mi percepción permanece nula, turbada por la adrenalina, la emoción, la violencia y la rabia y el dolor. Todo ello englobado en puñetazos, empujones y patadas; una competición de boxeo donde el premio no implica la gloria del triunfador, sino la necesidad del superviviente.


Consigo desarmar a mi adversario, pero sus músculos me doblegan irremediablemente. Cuando recupero la noción de mis ojos, me revelo de hinojos frente a él. Sus manos yacen hundidas en mi cuello y las mías intentan vanamente zafarse de las mismas.


Las fuerzas me abandonan lentamente, como un suspiro cuyo aire se evapora al desprenderse de los labios de un ser vivo. Es mi último aliento, mi último ser.


Se cierran mis ojos.



Extracto de Rayo de luna , de Iraultza Askerria





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viernes, 5 de abril de 2013

Bajo el acecho de la luna



Las caricias del viento suspiran de amor bajo el acecho de la luna, la cual lo persigue ansiosa y apasionadamente, derramando sus besos de luz allí donde se perciben sus murmullos. Dentro de ese iluminado entorno, la musicalidad de la brisa se ofrece como el roce de un cuerpo contra otro; como el jadeo de unos labios sobre una boca ajena; como el suave pestañeo entre dos pupilas que se miran. Algo tan hermoso y ardiente como el propio amor.


—Te quiero.


—Y yo a ti.


Voces que, fingiendo una única armonía, comprenden dos alientos abrazados a un beso. Dedos que, pareciendo una única mano, se desafían por poseer la palma contraria. Ojos que, pestañeando al unísono como un mismo párpado, se reflejan envidiando y anhelando el centelleo del otro. Suspiros de los labios, caricias de una mano y miradas de un alma. Un corazón en dos cuerpos y en un mismo hálito. Tan hermosa pareja se ama bajo el abrigo de la noche.



Extracto de Rayo de luna , de Iraultza Askerria





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viernes, 22 de marzo de 2013

El amante de Eros



Eros, como todos los muchachos, era hermoso. Las quince primaveras de sus ojos de cielo brillaban sobre un perfil menudo de rostro impoluto y terso, sobre el cual se esparcían los destellos de unas nutridas sortijas. Su mirada atenta y hermosísima, acaso fruto de la ternura de Venus, se desprendía en un derroche de carácter bohemio y libre, haciendo honor a la grafía despreocupada y atrevida de los adolescentes.


Esos largos ríos de oro vistiendo superficialmente el oval de su rostro y esos grandes zafiros de destellos celestes iluminando el pozo de sus cuencas, generaban un semblante de refinada hermosura. En el fondo de su mirada, las aguas de un mar siempre vehemente rompían con un eco de autoridad.


Era terco, quizá a causa de la vanidad aristocrática heredada de su padre, un insigne noble reconocido a lo largo y ancho de toda la península peloponésica. Gracias a él, el muchacho siempre había saciado cada uno de sus caprichos.


Pero los caprichos no son sino un deseo material que dista mucho de ofrecer la felicidad consagrada a las virtudes del amor, cuya simiente fue sembrada por aquel joven de catorce años en quien nadie se había fijado hasta entonces, hasta que llegó Eros.


Era un chico de catorce años, de esculpido y desnudo torso, de marcados y apetecibles músculos, de firmes y exquisitos labios, que se erguía recto e imponente al filo de la entrada. Eros le observó como un mortal que observa a Zeus en la cima del Olimpo: uno en la llanura de la mortalidad y el otro sobre la divina cima.



Extracto de Rayo de luna , de Iraultza Askerria





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domingo, 17 de marzo de 2013

Aún cuando no era mía



Disfruto del recuerdo; de las líneas del pasado que se esbozan tras mis ojos dibujadas por los lápices del más expresivo y preciso pintor. Evoco sus labios, chicos como una perla, que pese a su pequeñez, resplandecen más que el más grande diamante. Y más feliz me siento, a más recordar las noches que se nutrió entre mis brazos, bebiendo de mi piel, sorbiendo de mi boca, comiendo de mis latidos. Mas el recuerdo… es nostalgia, añoranza, menos felicidad.


Te miro. Te envidio. Te odio. Te recuerdo con ella, junto a ella, y siento que eres la daga de la traición.


Una lágrima se derrama desde mis ojos.


Yo la amaba, yo la he amado más que cualquiera, yo me he rendido a sus encantos ofreciéndole el sacrificio de los míos, yo la he adorado como a una deidad, la he amparado como a un frágil tesoro…, y tú me la arrebataste, aun cuando no era mía.



Extracto de Rayo de luna , de Iraultza Askerria





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martes, 12 de marzo de 2013

La última vez



La despertó un aliento frío que se pegaba a la piel como el

sudor de un amante. La despertó una sensación olvidada por el

cerebro y que sólo el corazón puede reconocer. La despertó el

brillo de unos ojos que no veían, y que tampoco eran ojos: un misterio secreto, la mirada de Dios.


Entre la penumbra de la habitación, y ofuscada por la

somnolencia, divisó durante un segundo un contorno pálido en

mitad del dormitorio, inmóvil pero sonriente, firme pero sereno, muerto pero inmortal.


Cuando pestañeó, la presencia del espíritu había desaparecido.


Aquella fue la última vez que vio a su esposo.



Extracto de Rayo de luna , de Iraultza Askerria





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lunes, 4 de marzo de 2013

La noche fantástica



Las noches han sido engendradas para concebir sueños y fantasías, las cuales se vuelven contra la voluntad del soñador al arribo de la aurora. Si se limitase el descanso a las indiscretas y entrometidas horas del día, el sol sería incapaz de mancillar las quimeras de cada uno, y por tanto, más fácilmente podrían consumarse al abrigo de la oscuridad; porque durante las noches, tiernas e íntimas, el mundo es sólo de cada uno, el universo nos pertenece. La noche es el instante donde cumplir las fantasías solitarias inspiradas por las musas de la luna. Bien saben esto él y ella, y bien saben que es más hermoso convivir al anochecer y, durante el día, enclaustrarse dentro de la mente de sus sueños. Prefieren no dormir, y tentar mutuamente las despiertas ilusiones que transpiran en la piel ajena. Sentirse en un abrazo y en un beso; libres en las sombras de la madrugada donde cada sueño y fantasía goza de un carácter verosímil y posible.



Extracto de Rayo de luna , de Iraultza Askerria





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