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jueves, 1 de febrero de 2018

Mi libro

Under the tree - {author}
Eres el verso alado que recorre
la prosa entera sin punto final,
un cúmulo de libros vertical
que se eleva cual una vasta torre.
Que en tu tez de papel mi boca borre
cualquier arruga o huella lagrimal,
que no quiero más que escribirte tal
poema, cuento o son que te socorre.
Porque tu eres mi libro y poesía,
mi cuerpo celulosa y tinta oscura,
mi musa, risa, verso y escritura.
Pues yo antes de saber de ti escribía
tan solo un triste llanto de locura,
y ahora sé escribir literatura.

Iraultza Askerria

jueves, 21 de diciembre de 2017

De fuego y carmín

 - {author}
Es de fuego y carmín, combustible nevado,
donde alegre perdura tu aniñada sonrisa
que discurre sin fin por tu boca deprisa
sonando en el apuro de mi amor encerrado,
pues palpita mi pecho, cuando llega a mi lado
el certero y el tibio, el clamor de tu risa
que se vuelve un alivio del yo, necesitado,
de corazón maltrecho, por tu lejana brisa.
Que necesito oírte, y oír bien a tu boca
y beber del enjuague de tus húmedos labios,
honda caverna dulce, que a mi alma vuelve loca.
Ojalá llegue el día para unir a ti mi alma
al reencontrarnos más ardientes y más sabios
y besarnos, reírnos, mientras te escucho en calma.

Iraultza Askerria

martes, 27 de enero de 2015

Mi libro



Eres el verso alado que recorre

la prosa entera sin punto final,

un cúmulo de libros vertical

que se eleva cual una vasta torre.

Que en tu tez de papel mi boca borre

cualquier arruga o huella lagrimal,

que no quiero más que escribirte tal

poema, cuento o son que te socorre.

Porque tu eres mi libro y poesía,

mi cuerpo celulosa y tinta oscura,

mi musa, risa, verso y escritura.

Pues yo antes de saber de ti escribía

tan solo un triste llanto de locura,

y ahora sé escribir literatura.

Iraultza Askerria



martes, 20 de enero de 2015

De fuego y carmín



Es de fuego y carmín, combustible nevado,

donde alegre perdura tu aniñada sonrisa

que discurre sin fin por tu boca deprisa

sonando en el apuro de mi amor encerrado,

pues palpita mi pecho, cuando llega a mi lado

el certero y el tibio, el clamor de tu risa

que se vuelve un alivio de este necesitado,

de corazón maltrecho, por tu lejana brisa.

Que necesito oírte, y oír bien a tu boca

y beber del enjuague de tus húmedos labios,

honda caverna dulce, que a mi alma vuelve loca.

Ojalá llegue el día para unir a ti mi alma

al reencontrarnos ya más ardientes y sabios

y besarnos, reírnos, mientras te escucho en calma.

Iraultza Askerria



miércoles, 9 de febrero de 2011