cuando la noche llora y es fría la tormenta,
hasta mis labios llega tuyo el sabor de menta
y guerrean las lenguas en fogosa querella.
de una boca que juega con mi amor que acrecienta.
Pero la abres de nuevo y en la lucha violenta
me recuerdas quien manda bajo la noche bella.
Tu lengua me envenena cual adictiva droga.
Tu fuerza me encadena bajo invencible peso.
y quedan mis memorias bajo tu sed que ahoga.
Me rindo y me someto a tan terrible beso.