Cita

Autor
Mostrando entradas con la etiqueta Inocencia. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Inocencia. Mostrar todas las entradas

martes, 27 de febrero de 2018

El riachuelo y la cadena

Ponte vello de Xuño Ou Ponte Río Sieira (Porto do Son) - {author}
Tu cuerpo me parecía a veces un riachuelo. Otras una cadena.

Cuando acariciaba y besaba tu piel, te sentía húmeda, undívaga, timorata, como hielo derretido bajo el calor de viriles centellas. Al principio, fría como el agua de las montañas, pero luego cálida como el oasis del desierto. Te dejabas herir por mis besos y atravesar por mis dedos, que entraban en tu interior. Aun así, intentabas escabullirte de mis acometidas una y otra vez, como la corriente que desciende rauda, intentando esquivar las férreas rocas del lecho. De esta forma, como un riachuelo suave y perlado procurabas evadirte, y solo lograbas ensalivar mi ansia.

En otras ocasiones, sin embargo, te convertías en una cadena: implacable, esclava, dictadora, de la que no podía escapar. Te abrazabas a mí, oprimiéndome y aplastándome el pecho, arañándome la espalda como un alambre de espino, sintiéndome tan enterrado en tu alma que me condenabas a no salir nunca de ahí. Me perdía en el placer de tu cuerpo como dentro de un despiadado laberinto: nadie, ni el más audaz, podía fugarse de tu prisión, de tus entrañas, de tus encantos.

Así eras cuando te hacía el amor: primero una líquida y frágil inseguridad y luego una sólida y lujuriosa dependencia.

Iraultza Askerria

jueves, 19 de febrero de 2015

El riachuelo y la cadena

Ponte vello de Xuño Ou Ponte Río Sieira (Porto do Son) - {author}

A veces tu cuerpo me parecía un riachuelo. Otras una cadena.

Cuando te acariciaba y te besaba la piel, te sentía húmeda, undívaga, timorata, como el hielo que se derrite bajo el calor de unos labios viriles. Al principio, fría como el agua de las montañas, pero luego cálida como el oasis del desierto. Te dejabas herir por mis besos y atravesar por mis dedos, que entraban en tu interior. Aún así, intentabas escabullirte de mis acometidas una y otra vez, como la corriente que desciende rauda, intentando esquivar las férreas rocas del lecho. De esta forma, como un riachuelo suave y perlado intentabas evadirte, y sólo lograbas ensalivar mi ansia.


En otras ocasiones, sin embargo, te convertías en una cadena: implacable, esclava, dictadora, de la que no podía escapar. Te abrazabas a mí, oprimiéndome y aplastándome el pecho, arañándome la espalda como un alambre de espino, sintiéndome tan enterrado en tu alma que me condenabas a no salir nunca de ahí. Me perdía en el placer de tu cuerpo como dentro de un despiadado laberinto: nadie, ni el más audaz, podía fugarse de tu prisión, de tus encantos.


Así eras cuando te hacía el amor: primero una líquida y frágil inseguridad y luego una sólida y lujuriosa dependencia.


Iraultza Askerria



jueves, 24 de marzo de 2011

Rima XXXVII

Como amparo de tu mente
muerte di a tanta inocencia
que amante de otra creencia
murió por salvar tu gente.


Iraultza Askerria



The post is brought to you by lekhonee v0.7

jueves, 12 de agosto de 2010

Porque tengo fe

Papeles que van volando
sin hallar compositor.


Tintero que es arrastrado
en busca de una canción.


¿Quién será aquel valiente
que pinte sus versos sobre el papel?
¿Quién será el inocente
que diga: “escribo porque tengo fe”?


Iraultza Askerria