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martes, 11 de junio de 2019

Redoma de beso rosa

Photo - {author}Redoma de beso rosa, ¡qué dominio de la daga en mi piel desplumada! Lanzas la sábana al crespado pubis y apaciguas su fortaleza con un roce húmedo. Cubren el pudor los cabellos negros y mis manos toman débilmente el rostro que se acuna en mi vientre. La órbita de un cometa atravesando el dormitorio azul, y una esfera titilante simulando una enana blanca. Vibra y brilla. Espasmos de átomos rotos entre jadeos de sangre.

Lame el gemido, mi hembra morena. Hombre desquiciado en su cerrazón ocular. Ver más allá de la realidad cuando es cierto lo imposible y el paraíso parece oasis terrenal. Simplificando el placer para derribar el odio, mientras sonríen los gases nobles en la polución del sexo.

Saliva diáfana contra diáfana saliva. Claroscuros de sabores entre aromas almizclados. La boca susurra un embudo y en la presión de una ventosa se inhibe la piel lacerada por la lengua. Oblicua punzada tras íntegra envoltura. Se queda abierta la sima y libre el pedestal, antes de otra profunda ingestión.

Y tan profunda…

… que se rompe la agonía en mil pedazos y el corazón se tambalea insolente, sin apenas pedir perdón ni permiso. Llora con un gruñido gutural mientras el beso rosa prosigue en su maestría. Explosión de llamas.
Tus labios teñidos de mí como una flor de azucena en su zigurat de luz.

Iraultza Askerria

jueves, 11 de abril de 2019

Sobre el amor, el desamor y algo más

Pasión incontinente,
señor que al cuerpo débil da calor.
Locura de la mente,
un rostro sonrïente de color.
¡Todo eso es el amor!
Pesar, cuchillo hiriente,
veneno cual resaca de licor.
Castigo tan ardiente
que el alma sufre y grita de dolor.
¡Todo eso el desamor!
El beso que se siente,
suspiro que la llama consumió.
Sonrisa que no miente,
amor que con los años se apagó.
¿Qué somos tú y yo?

Iraultza Askerria

jueves, 11 de octubre de 2018

Beso rosa

Kiss - {author}Lanzar la sábana al encrespado pubis y apaciguar su fortaleza con un roce húmedo. Cubren el pudor los cabellos negros y las manos toman débilmente el rostro acunado sobre el vientre.

Hembra rosa. Hombre ciego. Ver más allá de la realidad cuando es cierto lo imposible. Simplificando el placer para derribar el odio, mientras sonríen los gases nobles en la polución del sexo.

Saliva contra saliva. Claroscuros de sabores entre aromas almizclados. Embudar la boca y lacerar con la lengua. Oblicua punzada tras íntegra envoltura. Se queda abierta la sima y libre el pedestal ante otra profunda ingestión.

Y tan profunda…

… que se rompe la agonía en cien pedazos. El corazón se tambalea sin pedir perdón ni permiso. Llora un gruñido gutural sin que el beso rosa se inmute. Explosión de llamas.

Los labios teñidos de blanco como una flor de azucena en su zigurat de luz.

Iraultza Askerria

jueves, 13 de septiembre de 2018

Tu tristeza

Tristeza1-Laura Leal Martínez
Un avión surcando el cielo
gota helada en tu mirada,
pasa rápido, invisible,
mas dejando triste marca.
Tu rosal se descompone
como en invernal helada,
y a los labios marchitados
la sequía los alcanza.
En la puerta de tu ánima,
ya no se oye la balada,
y las húmedas riberas
callan mudas, agotadas.
Los pilares de los cielos
que subían de tu alma
han caído destronados
al infierno de la nada.
Ni con versos, ni con besos.
La tristeza no se marcha.
Vida mía, te lo ruego:
¡abandona ya esas lágrimas!

martes, 19 de junio de 2018

Arena blanca

The stolen moment - {author}Arena blanca, avena blanca, en tu sexo juvenil. Llanura límpida, superficie limpia, como un cielo despejado. Mis besos se desbordan por tu inquietada seda, invitándote a gemir desconsoladamente.

Se retuercen tus senos por la presión de mis manos, y los simulan tus ingles por la mordiente embestida. Abro mi boca entera y la cierro en tu pubis, tan reluciente y hermoso, tan libertario como una estrella.

Me divierto en tu congoja. Filete mío de carne rosa, arrugada, flexible y húmeda de sal, tan propiamente vinculada al mar como a la florida naturaleza. Tulipán de cuatro pétalos cuyo polen devora mi lengua, arrastrado por tus piernas dobladas, por mi barbilla hundida en ti.

Y en los espasmos que te socorren, escucho como gritas mi nombre, mientras me decapitas con los muslos y luego aflojas la cuerda del inocente.

Un último beso te cierra los labios para dormir.

Iraultza Askerria

martes, 3 de abril de 2018

El beso

Photo - {author}
La sonrisa de la luna en un rostro de estrella
cuando la noche llora y es fría la tormenta,
hasta mis labios llega tuyo el sabor de menta
y guerrean las lenguas en fogosa querella.
Te paras un instante. Yo muerdo la grosella
de una boca que juega con mi amor que acrecienta.
Pero la abres de nuevo y en la lucha violenta
me recuerdas quien manda bajo la noche bella.
Tus dientes se han clavado. Mi labio escapa presto.
Tu lengua me envenena cual adictiva droga.
Tu fuerza me encadena bajo invencible peso.
Mi yo se desvanece sin resistir tu gesto
y quedan mis memorias bajo tu sed que ahoga.
Me rindo y me someto a tan terrible beso.

Iraultza Askerria

martes, 6 de marzo de 2018

Besos enajenados

Photo - {author}Tus pestañas parecían derretirse como cera bajo el influjo de mis besos. Con los ojos cerrados y el cuerpo inmóvil, te rendías ante los encantos de un desconocido, que bien podría haber sido un violador o, peor aún, un asesino.

Pero cuando mis labios actuaban, no había mujer que pudiera resistirse a mis sortilegios.

Esto lo descubrí siendo adolescente, cuando me revolqué en la playa con la chica más egocéntrica, prepotente, avariciosa e irascible de todo el instituto. Una vez mis labios rozaron los suyos, la chica dejó a un lado su carácter ególatra para convertirse en una princesa en apuros, dulce e inocente. A mi merced.

Igualmente, a ti te tocaba ahora estar a merced de mi voluntad, sin más defensa que un agudo gemido atemporal que poco me importaba escuchar.

Lo cierto es que terminé rápidamente contigo y con tu complacencia empalagosa, y después de eso, abandoné tu lecho, tu habitación y tu casa para rendirme a la penumbra de la noche; igual que tantas otras veces había hecho ya.

Al fin, exhalando la libertad de la madrugada, deambulé sin destino alguno por las avenidas y los parques de Ginebra. La luna me perseguía, acosadora, desde aquella lejana vez en la cual alcé la cabeza y sin pensarlo mucho le lancé un beso desde la Tierra. Desde entonces, ella tampoco había podido resistirse a mis labios, y me seguía a todas partes.

En este punto, me perdí en el amplio Parque de los Bastiones. Crucé sus calzadas pedregosas, avancé por el Muro de los Reformadores y me encaminé hacia los gigantescos tableros de ajedrez pintados en la misma plaza. Llegué a un recodo y me detuve un instante junto a un enorme matorral de forma triangular.

Alcé la vista por encima del arbusto y visualicé a una joven pareja acomodada en un banco metálico de color verde. Una farola se alzaba por encima de ellos, iluminando a los amantes como el foco de un teatro. Al ver tanta luminosidad, yo me sentí desterrado a una sombra perpetua de la que no podía escaparme.

El chico se encontraba sentado en el banco. La chica se había acomodado sobre la cadera de su amante con las piernas flexionadas y abiertas. Ella se inclinaba para besarle en la boca apasionadamente. El chico parecía extasiado ante los besos de su amante y pude ver en sus ojos el mismo destello, el mismo gozo, la misma falta de voluntad que yo veía en todas las mujeres que probaban mis labios. En ese instante, la chica volvió la cabeza hacia mí y me miró con sus ojos radiantes, seguros, lujuriosos e indiscutibles.

Sentí envidia, deseo y un tímido agarrotamiento en mis músculos.

Acababa de encontrar a mi media naranja.

Iraultza Askerria

jueves, 5 de octubre de 2017

Por un beso…

Un beso y un adiós - {author}

La brisa viste hermosa y dulce boca,
hermosa como canto de la prímula,
un canto dulce, limpio, que me estímula;
estímulo que incluso al alma toca.
Rocío de tu labio, nacarado
en sus profundidades, dame un beso,
un beso, y yo te cambio todo eso
por vida entera libre de pecado.
No dejes que me muera sin probarlo
¿permites por ventura a mí anhelarlo?
Muy poco tiempo tengo… ¡escucha esto!
El alma te daré, ser fiel contigo.
¿Me rechazas…? Entonces, me desdigo:
tan solo dame un beso… me iré presto…

Iraultza Askerria

jueves, 31 de agosto de 2017

Una pareja de enamorados

true love / amor verdadero - {author}Tenía el rostro empapado por el sudor y los músculos doloridos por el monumental esfuerzo. Profirió un gemido de dolor, como si le estuvieran propinado una paliza, y luego se dejó caer sobre la cama, aliviando la agonía que aún recorría las arterias de su entrepierna. El decreciente calor se volvió un frío acecho de oscuridad, que sólo pudo remediarse bajo los brillantes ojos de su chica y con el satinado contacto de su desnuda piel. La miró entre los resquicios de la penumbra y se embriagó de su belleza universal, tan universal como el arte de un desequilibrado poeta. Envolviéndose en la calidez del amor, la abrazó torpemente, sin la fuerza y el vigor que había demostrado un instante atrás mientras la llenaba con su simiente. Ella favoreció las caricias, acurrucándose bajo el pecho viril en busca del tacto de la protección, la seguridad, el sosiego. Se miraron mutuamente, dedicándose la devoción del más beato de los fieles, y se besaron irradiando los sentimientos más profundos y más bonitos del mundo. Porque no hay emoción más intensa y sublime que el amor. Porque el mejor de los versos y el más cálido de los acordes están inspirados en él: en el amor de una pareja de enamorados.

Iraultza Askerria

jueves, 22 de junio de 2017

Al sentir tu mirada

Photo - {author}
Como baila el velero
a la luz de las sombras;
tus pestañas, tinieblas,
terciopelo y alfombras.
Como bailas, pupila,
en el mar de las dudas,
ojalá que en tu orgullo
a mis brazos acudas.
Como baila el deseo
ante hermosa malicia,
me destroza inclemente,
con cruel avaricia.
Siento así tu mirada.
¿Cómo haré con tus labios?
¡Qué me queman por dentro
al llenarme de agravios!

Iraultza Askerria

jueves, 18 de mayo de 2017

El anhelo de poseerte

 - Alejandro Cordón
Arrastrarás cual lino tus caderas
en una desnudez de puro fuego,
deslizándote en húmedas calderas
por mi cuerpo sumido en amor ciego.
Ascenderé tus tímidas laderas
hasta encumbrar un beso, para luego
a la sombra dormir de sus palmeras,
calmando levemente nuestro juego.
Y almizclados del azúcar del sexo
tuyo, abierto, rosado y expectante,
te miraré a los ojos un instante.
Para luego fundirnos como un nexo,
morir agonizando en un abrazo,
roto por el dolor de un arañazo.

Iraultza Askerria

martes, 16 de mayo de 2017

Soneto a tu boca

Pamela Machado - Pamela Machado

Sabe que son tus labios ambrosía
ruinas azucaradas del deseo
en cuya remembranza me recreo
esperando besarlas otro día,
pues conociendo ya la dulce vía
de tu boca, me he vuelto yo un ateo
del resto de mujeres donde es feo
el placer que en tu caso es gloria mía.
Pues digo yo, sincero, que besarte
es rozar un instante el vasto ciello
levantando endeudado el estandarte
que desea también tocar tu sello,
y hacer en su textura un poco de arte
digno de quien te escribe algo tan bello.

Iraultza Askerria

martes, 10 de mayo de 2016

Redoma de beso rosa

Photo - {author}Redoma de beso rosa, ¡qué dominio de la daga en mi piel desnuda! Lanzas la sábana al crespado pubis y apaciguas su fortaleza con un roce húmedo. Cubren el pudor los cabellos negros y mis manos toman débilmente el rostro que se acuna en mi vientre. La órbita de un cometa atravesando el dormitorio azul, y una esfera titilante simulando una enana blanca. Vibra y brilla. Espasmos de átomos rotos entre jadeos de sangre.

Lame el gemido, mi hembra morena. Hombre desquiciado en su cerrazón ocular. Ver más allá de la realidad cuando es cierto lo imposible y el paraíso parece oasis terrenal. Simplificando el placer para derribar el odio, mientras sonríen los gases nobles en la polución del sexo.

Saliva diáfana contra diáfana saliva. Claroscuros de sabores entre aromas almizclados. La boca susurra un embudo y en la presión de una ventosa se inhibe la piel lacerada por la lengua. Oblicua punzada tras íntegra envoltura. Se queda abierta la sima y libre el pedestal, antes de otra profunda ingestión.

Y tan profunda…

… que se rompe la agonía en mil pedazos y el corazón se tambalea insolente, sin apenas pedir perdón ni permiso. Llora con un gruñido gutural mientras el beso rosa prosigue en su maestría. Explosión de llamas.
Tus labios teñidos de mí como una flor de azucena en su zigurat de luz.

Iraultza Askerria

martes, 24 de noviembre de 2015

Sobre el amor, el desamor y algo más

Pasión incontinente,
señor que al cuerpo débil da calor.
Locura de la mente,
un rostro sonriente de color.
¡Todo eso es el amor!
Pesar, cuchillo hiriente,
veneno cual resaca de licor.
Castigo tan ardiente
que el alma sufre y grita de dolor.
¡Todo eso el desamor!
El beso que se siente,
suspiro que la llama consumió.
Sonrisa que no miente,
amor que con los años se apagó.
¿Qué somos tú y yo?

Iraultza Askerria

jueves, 19 de noviembre de 2015

Beso rosa

Kiss - {author}Lanzar la sábana al encrespado pubis y apaciguar su fortaleza con un roce húmedo. Cubren el pudor los cabellos negros y las manos toman débilmente el rostro acunado sobre el vientre.

Hembra rosa. Hombre ciego. Ver más allá de la realidad cuando es cierto lo imposible. Simplificando el placer para derribar el odio, mientras sonríen los gases nobles en la polución del sexo.

Saliva contra saliva. Claroscuros de sabores entre aromas almizclados. Embudar la boca y lacerar con la lengua. Oblicua punzada tras íntegra envoltura. Se queda abierta la sima y libre el pedestal ante otra profunda ingestión.

Y tan profunda…

… que se rompe la agonía en cien pedazos. El corazón se tambalea sin pedir perdón ni permiso. Llora un gruñido gutural sin que el beso rosa se inmute. Explosión de llamas.

Los labios teñidos de blanco como una flor de azucena en su zigurat de luz.

Iraultza Askerria

martes, 25 de agosto de 2015

Tu tristeza

Tristeza1-Laura Leal Martínez
Un avión surcando el cielo
es lágrima en tu mirada,
pasa rápido, invisible,
mas dejando triste marca.
Tus rosas se descomponen
como en invernal helada,
y a los labios marchitados
la sequía los alcanza.
En la puerta de tu ánima,
ya no se oye la balada,
y las húmedas riberas
callan mudas, agotadas.
Los pilares de los cielos
que subían de tu alma
han caído destronados
al infierno de la nada.
Ni con versos, ni con besos.
La tristeza no se marcha.
Vida mía, te lo ruego:
¡abandona ya esas lágrimas!

jueves, 30 de julio de 2015

Arena blanca

The stolen moment - {author}Arena blanca en tu sexo juvenil. Llanura limpia como un cielo despejado. Mis besos se desbordan por tu sutileza de seda, invitándote a gemir desconsoladamente.

Se retuercen tus senos por la presión de mis manos, y hacen tus ingles lo propio por la embestida de mi mandíbula. Abro mi boca entera y la cierro bajo tu pubis, tan reluciente como hermoso, tan libertario como una estrella.

Me divierto en tu congoja. Filete mío de carne rosa, arrugada, flexible y húmeda de sal, tan propiamente vinculada al mar como a la naturaleza florida. Tulipán de cuatro pétalos cuyo polen devora mi lengua, arrastrando el jugo por tus piernas dobladas y por mi barbilla hundida en ti.

Y en los espasmos que te socorren, escucho como gritas mi nombre, mientras me decapitas con los muslos y luego aflojas, inocentemente.

Un último beso en tu sexo te cierra los labios para dormir.

Iraultza Askerria

jueves, 9 de julio de 2015

El beso trémulo

Photo - {author}
Tenía el rostro caliente
y abiertas las miradas,
dejando pasar el tiempo
para ver lo que pasaba.
Esperaba tan ansiosa
que notábase en su cara
el deseo incontinente,
la lascivia que esperaba.
Sentí trémulos sus labios
y la mano le temblaba.
La cogí yo con firmeza
imbuyendo algo de calma.
Mis pupilas sonrieron
y en las suyas, pura y blanca,
vi brillar más el deseo
que en el fondo agonizaba.
Incliné mi dulce aliento
por el borde de su cara,
por buscar la dulce boca,
¡por hacer allá una escala!
Bienvenido fue mi labio
y su boca bien hallada.
Bienvenido fue mi beso
por el que tanto soñaba.

Iraultza Askerria

martes, 14 de abril de 2015

El beso

Photo - {author}
La sonrisa de la luna en un rostro de estrella

cuando la noche llora y es fría la tormenta,

hasta mis labios llega tuyo el sabor de menta

y guerrean las lenguas en fogosa querella.

Te paras un instante. Yo muerdo la grosella

de una boca que juega con mi amor que acrecienta.

Pero la abres de nuevo y en la lucha violenta

me recuerdas quien manda bajo la noche bella.

Tus dientes se han clavado. Mi labio escapa presto.

Tu lengua me envenena cual adictiva droga.

Tu fuerza me encadena bajo invencible peso.

Mi yo se desvanece sin resistir tu gesto

y quedan mis memorias bajo tu sed que ahoga.

Me rindo y me someto a tan terrible beso.

Iraultza Askerria



jueves, 26 de febrero de 2015

Besos enajenados

Photo - {author} Tus pestañas parecían derretirse como cera bajo el influjo de mis besos. Con los ojos cerrados y el cuerpo inmóvil, te rendías ante los encantos de un desconocido, que bien podría haber sido un violador o, peor aún, un asesino.

Pero cuando mis labios actuaban, no había mujer que pudiera resistirse a mis encantos.


Esto lo descubrí siendo adolescente, cuando me revolqué en la playa con la chica más egocéntrica, prepotente, avariciosa e irascible de todo el instituto. Una vez mis labios rozaron los suyos, la chica dejó a un lado su carácter ególatra y antipático para convertirse en una princesa en apuros, dulce e inocente. A mi merced.


Igualmente, a ti te tocaba ahora estar a merced de mi voluntad, sin más defensa que un agudo gemido atemporal que poco me importaba escuchar.


Lo cierto es que terminé rápidamente contigo y con tu complacencia empalagosa, y después de eso, abandoné tu lecho, tu habitación y tu casa para rendirme a la penumbra de la noche; igual que tantas otras veces había hecho ya.


Al fin, exhalando la libertad de la madrugada, deambulé sin destino alguno por las avenidas y los parques de Ginebra. La luna me perseguía, acosadora, desde aquella lejana vez en la cual alcé la cabeza y sin pensarlo mucho la mandé un beso. Desde entonces, ella tampoco había podido resistirse a mis labios, y me seguía a todas partes.


En este punto, me perdí en el amplio Parque de los Bastiones. Crucé sus calzadas pedregosas, avancé por el Muro de los Reformadores y me encaminé hacia los gigantescos tableros de ajedrez pintados en la misma plaza. Llegué a un recodo y me detuve un instante junto a un enorme matorral de forma triangular.


Alcé la vista por encima del arbusto y visualicé a una joven pareja acomodada en un banco metálico de color verde. Una farola se alzaba por encima de ellos, iluminando a los amantes como el foco de un teatro. Al ver tanta luminosidad, yo me sentí desterrado a una sombra perpetua de la que no podía escaparme.


El chico se encontraba sentado en el banco. La chica se había acomodado sobre la cadera de su amante con las piernas flexionadas y abiertas. Ella se inclinaba para besarle en la boca apasionadamente. El chico parecía extasiado ante los besos de su amante y pude ver en sus ojos el mismo destello, el mismo gozo, la misma falta de voluntad que yo veía en todas las mujeres que probaban mis labios. En ese instante, la chica volvió la cabeza hacia mí y me miró con sus ojos radiantes, seguros, lujuriosos e indiscutibles.


Sentí envidia, deseo y un tímido agarrotamiento en mis músculos.


Acababa de encontrar a mi media naranja.


Iraultza Askerria