gota helada en tu mirada,
pasa rápido, invisible,
mas dejando triste marca.
como en invernal helada,
y a los labios marchitados
la sequía los alcanza.
ya no se oye la balada,
y las húmedas riberas
callan mudas, agotadas.
que subían de tu alma
han caído destronados
al infierno de la nada.
La tristeza no se marcha.
Vida mía, te lo ruego:
¡abandona ya esas lágrimas!