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martes, 19 de febrero de 2019

El pantano

Pantano del Tranco. - Matías Expósito Lechuga

Te despiertas. Un pantano. Tenebroso, todo tinieblas, gasas de piel en forma de nubes, vapores de humores sangrantes de odio. Escuchas sonidos sordos, apocados, gélidos, como llanto de niño en una noche tormentosa. Llueve del cielo, llueven hirientes diamantes. Resplandecen en el aire cual fantasmagóricas garras de cristal.

El pantano gélido, umbroso, lóbrego, lúgubre, luctuoso, como un lupanar de poesía, como un misterio indescifrable, como una romántica mentira que acongoja el corazón.

En él te despiertas, desgraciado, perdido y desolado, como un Pedro Páramo que busca inútilmente a su padre.

Iraultza Askerria

jueves, 14 de junio de 2018

Mi dulce niña

202/366 · La bella durmiente-Iñaki Pérez
En casa está la niña,
dormida en cama, dulce… ¡dulce hada!
Su boca sabe a piña;
su aliento es la balada
del bardo, del juglar… de mi tonada.
Eterno labio fresa,
eterna la canción, eterna dama.
Y yo… por mi duquesa
velo triste su llama
que no apaguese nunca en esta cama.
Durmiente bella, dime…
¿querrás algún instante despertar?
Mientras mi verso rime,
no deje yo de andar
me sentaré a tu vera… ¡y a esperar!

Iraultza Askerria

jueves, 11 de enero de 2018

Despertar

Un instante, una vida - {author}
No existe amanecer o despertar
más hermoso que el que ocurre a tu lado.
Abre uno la mirada por mirar
el más bonito ser que el mundo ha dado.
Sobre la cama sabes semejar
la perfección del arte y es probado,
el grande privilegio que es amar
a esta niña, que me ha enamorado.
Que suerte tuve yo al quitarme el sueño
junto a la desnudez de tu pureza
la misma que de mí se hacía dueño,
porque un hombre se vuelve por ti siervo
al contemplar la alborada belleza
que dormita en tu piel, ahora mi acervo.

Iraultza Askerria

jueves, 26 de mayo de 2016

El pantano

Pantano del Tranco. - Matías Expósito Lechuga

Te despiertas en un pantano. Tenebroso y todo tinieblas, gasas de piel en forma de nubes, vapores de humores sangrantes de odio. Escuchas sonidos sordos, apocados y gélidos, como el llanto de un niño en una noche tormentosa. Llueve del cielo, llueven hirientes diamantes, que resplandecen en el aire cual fantasmagóricas garras de cristal.

El pantano gélido, umbroso, lóbrego y lúgubre, como un lupanar de poesía, como un misterio indescifrable, como una romántica mentira que acongoja el corazón.

En él te despiertas, desgraciado, perdido y desolado, como un Pedro Páramo que busca inútilmente a su padre.

Iraultza Askerria

martes, 21 de julio de 2015

Mi dulce niña

202/366 · La bella durmiente-Iñaki Pérez
En casa está la niña,
dormida en cama, dulce… ¡dulce hada!
Su boca sabe a piña;
su aliento es la balada
del bardo, del juglar… de mi tonada.
Eterno labio fresa,
eterna la canción, eterna dama.
Y yo… por mi duquesa
velo triste su llama
que no apaguese nunca en esta cama.
Durmiente bella, dime…
¿querrás algún instante despertar?
Mientras mi verso rime,
no deje yo de andar
me sentaré a tu vera… ¡y a esperar!

Iraultza Askerria

jueves, 1 de enero de 2015

Despertar


Un instante, una vida - {author} Photo by lo.tangelini

No existe amanecer o despertar

más hermoso que el que ocurre a tu lado.

Abre uno la mirada por mirar

el más bonito ser que el mundo ha dado.

Sobre la cama sabes semejar

la perfección del arte y es probado,

el grande privilegio que es amar

a esta niña, que me ha enamorado.

Que suerte tuve yo al quitarme el sueño

junto a la desnudez de tu pureza

la misma que de mí se hacía dueño,

porque un hombre se vuelve por ti siervo

al contemplar la alborada belleza

que dormita en tu piel, ahora mi acervo.

Iraultza Askerria



martes, 4 de febrero de 2014

Palabras en femenino


Esperando dormida... - Javi Sánchez de la viña La mano dormida reposaba sobre la almohada. La noche había cedido a una cálida aurora, cuyas luces resplandecían sobre las desgastadas sábanas de la cama, iluminando la piel desnuda de la mujer.


Él la contemplaba con la mirada pensativa.


Recordó la historia de pasión y sinceridad que habían vivido durante la madrugada. Ahora no quedaba más que la memoria nostálgica e imborrable de una pasada época.


Pero la vida era así.


Tomó su ropa y se vistió bajo las caricias de la mañana. Antes de abandonar la alcoba, la miró una vez más; por última vez. Sabía que nunca volvería a verla.


Jamás, nunca más.


Pero juró, sobre la vida y la muerte, que nunca dejaría de amarla.



Iraultza Askerria


jueves, 18 de julio de 2013

El pantano


Pantano del Tranco. - Matías Expósito Lechuga


Te despiertas en un pantano. Tenebroso y todo tinieblas, gasas de piel en forma de nubes, vapores de humores sangrantes de odio. Escuchas sonidos sordos, apocados y gélidos, como el llanto de un niño en una noche tormentosa. Llueve del cielo, llueven hirientes diamantes, que resplandecen en el aire cual garras fantasmagóricas de cristal.


El pantano gélido, umbroso, lóbrego y lúgubre, como un lupanar de poesía, como un misterio indescifrable, como una romántica mentira que acongoja el corazón.


En él te despiertas, desgraciado, perdido y desolado, como un Pedro Páramo que busca inútilmente a su padre.


Iraultza Askerria



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domingo, 10 de marzo de 2013

Mi dulce niña


En casa está la niña,

dormida en cama, dulce… ¡dulce hada!

Su boca sabe a piña;

su aliento es la balada

del bardo, del juglar… de mi tonada.


Eterno labio fresa,

eterna la canción, eterna dama.

Y yo… por mi duquesa

velo triste su llama

que no apaguése nunca en esta cama.


Durmiente bella, dime…

¿querrás algún instante despertar?

Mientras mi verso rime,

no deje yo de andar

me sentaré a tu vera… ¡y a esperar!


Iraultza Askerria





Archivado en: Liras, Poemas Tagged: bella, boca, cama, Canción, casa, Despertar, Dormir, dulce, duquesa, Durmiente, espera, esperar, hada, Niña, Sueño, tonada, velo

domingo, 18 de septiembre de 2011

Rima XCII


En un susurro tan silencioso
como los céfiros del ancho mar
oí a tus voces dulce rimar
un dulce cántico, tema amoroso.

Pensé que un sueño, un dulce engaño,
con una exótica imitación,
burlado había mi corazón
para con lágrimas hacerme daño.

Mas cuanta dicha sentí aquel día
cuando los párpados de par abrí
y de tus ojos la luz yo vi,
rayos del éxtasis y de alegría.