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martes, 19 de febrero de 2019

El pantano

Pantano del Tranco. - Matías Expósito Lechuga

Te despiertas. Un pantano. Tenebroso, todo tinieblas, gasas de piel en forma de nubes, vapores de humores sangrantes de odio. Escuchas sonidos sordos, apocados, gélidos, como llanto de niño en una noche tormentosa. Llueve del cielo, llueven hirientes diamantes. Resplandecen en el aire cual fantasmagóricas garras de cristal.

El pantano gélido, umbroso, lóbrego, lúgubre, luctuoso, como un lupanar de poesía, como un misterio indescifrable, como una romántica mentira que acongoja el corazón.

En él te despiertas, desgraciado, perdido y desolado, como un Pedro Páramo que busca inútilmente a su padre.

Iraultza Askerria

jueves, 26 de mayo de 2016

El pantano

Pantano del Tranco. - Matías Expósito Lechuga

Te despiertas en un pantano. Tenebroso y todo tinieblas, gasas de piel en forma de nubes, vapores de humores sangrantes de odio. Escuchas sonidos sordos, apocados y gélidos, como el llanto de un niño en una noche tormentosa. Llueve del cielo, llueven hirientes diamantes, que resplandecen en el aire cual fantasmagóricas garras de cristal.

El pantano gélido, umbroso, lóbrego y lúgubre, como un lupanar de poesía, como un misterio indescifrable, como una romántica mentira que acongoja el corazón.

En él te despiertas, desgraciado, perdido y desolado, como un Pedro Páramo que busca inútilmente a su padre.

Iraultza Askerria

jueves, 18 de julio de 2013

El pantano


Pantano del Tranco. - Matías Expósito Lechuga


Te despiertas en un pantano. Tenebroso y todo tinieblas, gasas de piel en forma de nubes, vapores de humores sangrantes de odio. Escuchas sonidos sordos, apocados y gélidos, como el llanto de un niño en una noche tormentosa. Llueve del cielo, llueven hirientes diamantes, que resplandecen en el aire cual garras fantasmagóricas de cristal.


El pantano gélido, umbroso, lóbrego y lúgubre, como un lupanar de poesía, como un misterio indescifrable, como una romántica mentira que acongoja el corazón.


En él te despiertas, desgraciado, perdido y desolado, como un Pedro Páramo que busca inútilmente a su padre.


Iraultza Askerria



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