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jueves, 14 de junio de 2018

Mi dulce niña

202/366 · La bella durmiente-Iñaki Pérez
En casa está la niña,
dormida en cama, dulce… ¡dulce hada!
Su boca sabe a piña;
su aliento es la balada
del bardo, del juglar… de mi tonada.
Eterno labio fresa,
eterna la canción, eterna dama.
Y yo… por mi duquesa
velo triste su llama
que no apaguese nunca en esta cama.
Durmiente bella, dime…
¿querrás algún instante despertar?
Mientras mi verso rime,
no deje yo de andar
me sentaré a tu vera… ¡y a esperar!

Iraultza Askerria

martes, 11 de abril de 2017

La casa abandonada

Quien tuvo, ¿retuvo? - Dani Sardà i LizaranNadie habitaba la casa desde hacía décadas. Estaba desolada, vacía, con los cristales rotos, las paredes desconchadas y el tejado desnudo de losas. Ningún hombre se había atrevido a entrar en ella, a ocuparla, a reclamarla para uno mismo. La vegetación que crecía incansablemente en los alrededores eliminaba cualquier deseo de posesión. Ni siquiera el ayuntamiento se había molestado en derruir la construcción.

Pasaron los siglos y el pueblo quedó desolado. Los milenios arrastraron la arena y el polvo, cubriéndolo todo del color de la miseria. Llegó un arqueólogo y comenzó a excavar.

Encontró la casa abandonada desde hacía milenios, que había permanecido en pie y fosilizada por una capa de vegetación.

En su interior no encontró nada, pero fue el mayor descubrimiento de su vida.

Iraultza Askerria

martes, 4 de octubre de 2016

La casa en llamas

El fuego envolvía por completo la casa abandonada.Llama votiva - Norberto Kolus

Trepaban las llamaradas por los altos muros, como serpientes vivas y rojas que se arrastraban zigzagueando por la superficie pétrea. Los bomberos y vecinos agolpados a las puertas del edificio convivían en temor y sobresalto. Los primeros intentaban vanamente extinguir el humor violento. Los segundos contemplaban con expectación y asombro como el monumento histórico de su pueblo, una construcción renacentista que había sobrevivido a guerras, huracanes y terremotos, era invadida y saqueada por los demonios alados de un inclemente fuego.

Tardaron más de tres horas en extinguirlo. Apenas lo hubieron logrado, la oscuridad de la noche se cernió sobre los presentes, que advertían, agónicos y dolidos, como la historia de la localidad se derrumbaba ante el poder del caos.

Sin embargo, el desastre no terminó ahí: unos minutos después un bombero salió por la puerta desvencijada del edificio con un bulto entre los brazos. Se trataba del cuerpo carbonizado de un hombre.

Pero lo peor no era eso.

Lo peor era que tenía un cuchillo clavado en el pecho.

Iraultza Askerria

martes, 21 de julio de 2015

Mi dulce niña

202/366 · La bella durmiente-Iñaki Pérez
En casa está la niña,
dormida en cama, dulce… ¡dulce hada!
Su boca sabe a piña;
su aliento es la balada
del bardo, del juglar… de mi tonada.
Eterno labio fresa,
eterna la canción, eterna dama.
Y yo… por mi duquesa
velo triste su llama
que no apaguese nunca en esta cama.
Durmiente bella, dime…
¿querrás algún instante despertar?
Mientras mi verso rime,
no deje yo de andar
me sentaré a tu vera… ¡y a esperar!

Iraultza Askerria

martes, 8 de abril de 2014

La casa abandonada

Quien tuvo, ¿retuvo? - Dani Sardà i Lizaran Nadie habitaba la casa desde hacía décadas. Estaba desolada, vacía, con los cristales rotos, las paredes desconchadas y el tejado desnudo de losas. Ningún hombre se había atrevido a entrar en ella, a ocuparla, a reclamarla para uno mismo. La vegetación que crecía incansablemente en los alrededores eliminaba cualquier deseo de posesión. Ni siquiera el ayuntamiento se había molestado en derruir la construcción.

Pasaron los siglos y el pueblo quedó desolado. Los milenios arrastraron la arena y el polvo, cubriéndolo todo del color de la miseria. Llegó un arqueólogo y comenzó a excavar.


Encontró la casa abandonada desde hacia milenios, que había permanecido en pie y fosilizada por una capa de vegetación.

En su interior no encontró nada, pero fue el mayor descubrimiento de su vida.



Iraultza Askerria


jueves, 12 de diciembre de 2013

La casa en llamas


El blog de Gaviotas con amor nos ha propuesto un juego al que contribuir con un relato. Desde el blog de Salvela, he recibido la invitación a participar en esta iniciativa, por lo que agradezco de corazón la oportunidad.


Además, y lo que me parece una excelente idea, los participantes tenemos que invitar a otros seis blogueros, aumentando así la variedad de relatos del concurso. ¡Ah, y se me olvida! El juego tiene premio honorífico: El Corazón de Chocolate.


Sin más dilación, os dejo con el breve relato “La casa en llamas”. El próximo domingo publicaré las seis invitaciones… tengo que pensármelo :) .



La casa en llamas



El fuego envolvía por completo la casa abandonada.Llama votiva - Norberto Kolus


Trepaban las llamaradas por los altos muros, como serpientes vivas y rojas que se arrastraban zigzagueando por la superficie pétrea. Los bomberos y vecinos agolpados a las puertas del edificio convivían en temor y sobresalto. Los primeros intentaban vanamente extinguir el humor violento. Los segundos contemplaban con expectación y asombro como el monumento histórico de su pueblo, una construcción renacentista que había sobrevivido a guerras, huracanes y terremotos, era invadida y saqueada por los demonios alados de un inclemente fuego.


Tardaron más de tres horas en extinguirlo. Apenas lo hubieron logrado, la oscuridad de la noche se cernió sobre los presentes, que contemplaban, agónicos y dolidos, como la historia de la localidad se había derrumbado ante el poder del caos.


Sin embargo, el desastre no terminó ahí: unos minutos después un bombero salió por la puerta desvencijada del edificio con un bulto entre los brazos. Se trataba del cuerpo carbonizado de un hombre.


Pero lo peor no era eso.


Lo peor era que tenía un cuchillo clavado en el pecho.


Iraultza Askerria



domingo, 10 de marzo de 2013

Mi dulce niña


En casa está la niña,

dormida en cama, dulce… ¡dulce hada!

Su boca sabe a piña;

su aliento es la balada

del bardo, del juglar… de mi tonada.


Eterno labio fresa,

eterna la canción, eterna dama.

Y yo… por mi duquesa

velo triste su llama

que no apaguése nunca en esta cama.


Durmiente bella, dime…

¿querrás algún instante despertar?

Mientras mi verso rime,

no deje yo de andar

me sentaré a tu vera… ¡y a esperar!


Iraultza Askerria





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