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martes, 27 de junio de 2017

Sobre la gente que grita

Empty shout [EXPLORED] - Joaquin VillaverdeMe río de la gente que grita. Esa gente que se limita a chillar como un cerdo degollado, furiosa de su personalidad y repleta de envidia hacia las personas que los rodean. Te gritan queriendo gritarse a sí mismos; te insultan mencionando las lacras que guardan dentro de su viciado espíritu, te vejan deseando las virtudes que ellos tachan de defectos.

Esos desgraciados individuos que gritan se odian tanto a sí mismos que son incapaces de ver más allá de su corazón. Con sus zumbidos de mosquito pretenden inculcar miedo, cuando son ellos quienes se aterrorizan a causa de la sombra de su propio desprecio.

Proclaman, como dictadores, que tienen razón —y derecho— en cada uno de los zarpazos y gruñidos que lanzan al aire, y claman con lágrimas al no entender ni poder controlar su voluntad. La mayoría de ellos cuando se percata de que nadie escucha sus alaridos de perro rabioso, proceden a levantar la voz, graznando aún más alto, y al final, se quedan sordos de egoísmo; algunos, incluso —y parece mentira—, también mudos.

Esas personas —que hay muchas en el mundo— nunca cambian. Se muestran, ante el espejo de la realidad, como seres superiores y orgullosos; se envalentonan ante cualquier nimiedad; se exaltan y se enfadan; y sobre todo gritan. No respetan a nadie ni se respetan a sí mismos. Son como buitres.

Pero en la soledad de su colchón, son menos que carroña. Hunden la cabeza en la almohada, lloran por la desdicha que empaña su vida y se aferran como un sueño a todo cuanto han despreciado durante el día. Cuando están solos, en un reservado silencio, maldicen su trabajo de diez horas en el pozo de alguna fábrica, se quejan de las tantas parejas que han formado a lo largo de su existencia porque ninguna las amó realmente, reclaman una oportunidad que evoque aquellas que dejaron pasar, imploran que el padre al que nunca dijeron “te quiero” les abrace por una vez. La gélida dureza que muestran ante la gente se derrite bajo el calor y el peso de la noche, y los gritos se convierten en súplicas.

En realidad, son criaturas indefensas, que anhelan ser lobos cuando no son más que corderos. Su propio orgullo les devora.

Lástima. Ellos gritan; yo sonrío.

Iraultza Askerria

sábado, 11 de octubre de 2014

Yo nada sé


Yo nada sé, nada he estudiado, he leído poco, he sentido bastante y he pensado mucho, aunque no acertaré a decir si bien o mal.


Gustavo Adolfo Bécquer en Cartas literaturas a una mujer


domingo, 9 de junio de 2013

Los escritores y sus fuentes de inspiración (IV) – La experiencia personal



“La literatura es mentira; pero de esa mentira sale una recreación de la realidad; recrear la realidad es, pues, uno de los principios”.

Juan Rulfo


Memories. - Silvia Viñuales

Anteriormente, trataba de esclarecer por qué leer a los demás y observar imágenes ajenas son motivo de inspiración para los escritores. En este artículo, hablaré de las musas que nacen de las experiencias personales, de las confesiones y de los episodios que forman parte de nuestra vida.


El ser humano, por ser una especie social y creativa, tiene la necesidad desbordante de contar lo que le pasa, lo que le ocurre, lo que piensa. La literatura es la forma más sencilla de relatar estas sensaciones y pericias. Por esta razón, muchas obras literarias están basadas, en mayor o menor medida, en la vida del propio autor.


Ejemplos que me vienen a la cabeza son La dama de las camelias , de Alejandro Dumas, o La sonrisa etrusca , de José Luis Sampedro. Analicé la primera obra en este mismo blog, comentando su género autobiográfico. El segundo libro, sin ser una autobiografía, está inspirada tras el nacimiento del nieto del autor, momento en el que concibió esta ejemplar novela de ficción.


En mi caso particular, la vida personal me ha inspirado pequeños relatos, cuentos y poemas. Algunas creaciones son vivencias completamente auténticas, otras impresiones que surgen en determinados momentos, como visiones de mi alrededor enfocadas desde la imaginación más productiva.


El género autobiográfico


La escritura primitiva surge de la necesidad de expresar los sentimientos personales. Consecuentemente, son muchos los casos en los que la primera obra del autor se inspira en sus confesiones o en la propia vida. En otras ocasiones, los protagonistas de la novela inicial tienden a parecerse muchísimo al escritor.


Este género primerizo que ronda la autobiografía atiende a la sencilla razón de que muchos autores escriben para uno mismo y, posteriormente, para los demás. Esta actitud es común y totalmente aceptable; pocos escritores habrá que no hayan comenzado a escribir por el apremio de relatarse a sí mismos.


Por ello, la autobiografía, más o menos verídica, es una de esas fuentes de inspiración que surge en los albores de la escritura y que siempre está presente de una u otra forma.


Las vivencias personales


La madurez y las vicisitudes de la vida que surgen a lo largo de los años, son una fuente inagotable de creatividad y sabiduría. A la hora de revisar el pasado, un escritor puede inspirarse con anécdotas de su niñez, su juventud, su trabajo, su familia… y concebir gracias a ello una historia de ficción.


En lo personal, me considero un escritor muy asiduo a contar mis experiencias. En la obra Rayo de luna , las tres cuartas partes de sus textos se encuentran influenciadas por algún episodio de mi vida, algunos escritos con total sinceridad y otros en un contexto más ficticio.


En este mismo blog, hay decenas de microrrelatos inspirados por la cotidianidad de mi vida y tantos otros poemas, ejemplos que recuerdo sin meditarlo en exceso son: Cuando a una joven ves bailar , E l cinturón de Orión , Karina , Una mañana de agosto o Velocidades . Cada cual tiene un punto de verdad y un punto de ficción.


Nuestro entorno


Por último, hay que hacer hincapié en el descomunal influjo que el entorno tiene sobre nosotros. De hecho, tantos microrrelatos he escrito inspirados en mi propia vida como en la vida de los demás: a quienes veo, a quienes escucho, a quienes hablo…


A veces basta atender a las palabras de un desconocido para que esto encienda una idea en nuestro corazón. A veces es suficiente con descubrir un rostro insólito en cualquier centro comercial para descubrir el personaje de una novela de ficción. A veces nuestro alrededor, más o menos ajeno, oculta sagas y poemarios, relatos y cuentos. Descubrir el mundo y cuanto nos rodea es una de las fuentes más completas para la musa de un literato.


En definitiva, os animo a todos vosotros a mirar dentro de vuestros a corazones, a escuchar a familiares y a amigos y a observar la inmensidad del mundo para escribir vuestras obras de arte. Místicamente hablando, la vida de un escritor está íntimamente ligada al espíritu de todas las cosas y entes; porque en cualquier objeto y ser vivo aguarda una musa ansiosa de que un artista la encuentre.


Iraultza Askerria



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domingo, 2 de junio de 2013

Los escritores y sus fuentes de inspiración (III) – Las imágenes



“Inspiración y genio son casi la misma cosa”.

Victor Hugo


The book - Dave Heuts

Si en el artículo anterior, cotejaba la lectura de otras obras literarias como una fuente de inspiración, el mismo trato debo demostrar con las imágenes. A pesar de que ni soy un amante de la fotografía ni un forofo de los museos de bellas artes, estas formas de arte me han inspirado alguna que otra vez un relato o una novela.


La fotografía, los retratos, las pinturas y, en definitiva, cualquier imagen visible, esconden en su seno una historia, un momento o un protagonista, algo que puede adquirir un cariz de tremenda complejidad en la mente de un escritor.


La fotografía


Hace años, escribí una novela corta titulada Sexo, drogas y violencia , cuyos extractos pueden encontrarse en este blog. Elaboré esta narración a raíz de dos fotografías que encontré en una revista dominical. Aún hoy me resulta curioso pensar que dos simples fotos pudieron concebir una docena de protagonistas.


Afortunadamente, en su día guardé celosamente esas fotografías en una carpeta titulada “Recortes de revistas”, y por tanto, aún sigo en posesión de las mismas. La primera de las imágenes muestra a una mujer sensual, sentada frente a una mesa cubierta de fichas de póquer. Tiene el codo apoyado en la mesa y el brazo alzado verticalmente, con la mano acariciándose suavemente el rostro. El otro brazo reposa holgadamente sobre la mesa. Viste un vestido rojo, el mismo vestido que Eva, protagonista de Sexo, drogas y violencia, viste en la novela. En la otra fotografía aparece un joven guitarrista en plena actuación, vistiendo una camisa desabotonada hasta la mitad que exhibe un pecho firme y atractivo.


A raíz de estas dos fotografías, me imaginé la interacción de esos dos personajes en un ambiente hostil y clandestino, y finalmente, concebí la novela mencionada anteriormente. Sendas imágenes dieron luz una historia oscura y apasionada.


El fantasma del yelmo dorado , un breve cuento de terror, es otro caso en el que una fotografía me inspiró una historia al completo. La imagen real, incluso, forma parte del relato, por lo que recomiendo encarecidamente la lectura del texto para conocer el origen del daguerrotipo.


La fotografía en general me ha proveído de escenarios, personajes, paisajes y sensaciones. Colores y líneas que toman forma de diálogos, acciones y pensamientos. Un método inefable de aumentar la creatividad es contemplar una fotografía, sea un retrato o una panorámica, y escribir al instante las emociones suscitadas por la imagen. En mi caso, al menos, es un método que nunca falla.


La pintura


Aunque no tengo ningún tipo de conocimiento en torno a las bellas artes, las pinturas de un museo guardan en su interior miles de interpretaciones, como un poema del que se pueden extrapolar diversas tesis, y por lo tanto, se muestran abiertas a cualquier sugerencia.


Además, en el ámbito personal, he de decir que he tenido la oportunidad de conocer a una pintora andaluza, cuyas obras he podido transcribir en pequeños textos. Por ello, opino que las artes visuales y la literatura guardan una estrecha relación artística que se puede alimentar recíprocamente.


Una imagen vale más que mil palabras


En conclusión, tal y como he intentado argumentar en las líneas anteriores: una imagen atesora una novela entera. En el instante en que nuestros ojos leen el brillo, el color y el paisanaje de una fotografía o de una pintura, nacen en la mente cientos de palabras que un escritor siente la necesidad de plasmar.


Cuando la musa se esconde, no hay nada como darse un paseo por un museo de pintura y sentir la inmensidad de un arte antiguo y lejano, o moderno y vanguardista. En cada uno de esos marcos, se oculta una historia ejemplar que necesita ser redactada.


Os ánimo a probar esta experiencia.


Iraultza Askerria



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domingo, 19 de mayo de 2013

Los escritores y sus fuentes de inspiración (I) – Introducción


Writer's Block - Neal Sanche

Relatos, cuentos, novelas, epopeyas y microrrelatos; poemas, sonetos, coplas y liras; tragedias, comedias y guiones; artículos, ensayos y cartas… Mil y una forma de escribir y contar, de relatar y comunicar. El escritor profesional debe controlar este abanico de posibilidades y poder esgrimir cada una de estas alternativas en el momento adecuado.


Ahora bien, ¿cómo se inspira un escritor? ¿De dónde surge esa emoción que le incita a desenfundar la pluma y trazar cientos de palabras sobre el papel? ¿Cuándo le llega la inspiración y dónde se esconde?


Aunque son preguntas muy personales, intentaré plasmar en una serie de artículos las respuestas particulares que puedo dar a las mismas, basándome siempre en experiencias personales y sin desmerecer la opinión de los demás. Porque la escritura es un proceso especialmente íntimo y unipersonal, acorde y enlazado con la personalidad de cada uno y, por lo tanto, una parte inherente a la imaginación de cada cual.



“La inspiración es una predisposición del alma

para la percepción viva de las impresiones y, por

consiguiente, una rápida comprensión de los

conceptos que favorecen su explicación… Los

críticos confunden inspiración y éxtasis”.

Aleksandr Pushkin


En cualquier caso, desde mi punto de vista, se puede dividir la inspiración en tres fuentes esenciales: la lectura de los clásicos o no tan clásicos , las imágenes fotografías, pinturas, retratos, etc. y la experiencia personal la más insistente e intensa de las tres—.


Cada una tiene sus pros y sus contras, y por ello, lo más beneficioso es no centrarse en un único núcleo de inspiración y sí en cambio beber de todos los posibles. Porque en la literatura, al igual que en cualquier forma de arte, es transcendental no caer en la monotonía, variando el contenido y la forma, el tema y el objetivo.


Y en tu caso: ¿cuáles son las fuentes de inspiración que te motivan a escribir?


Iraultza Askerria



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