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jueves, 1 de noviembre de 2018

La tentación

tentacion. - mami13

Es la tuya la sincera
manzanita del paraíso
que acaricio ya muy cerca
¡tentador que es el destino!
Es pecado capital
observar los corazones
de la niña virginal
y querer comer sus flores.
La serpiente me envenena
y me muero de agonía
por ansiar besar la pena
atascada en tu sonrisa.
Un reflejo en mis razones
¡advertencia!, caso omiso.
Ignorando los temblores
voy con mi emoción de niño.
Niña mía, soy tu hombre;
sirenita, mi Yasmín.
Es real y azul mi nombre,
no te escapes, ¡ven aquí!
Eres árbol en el centro
no movible del edén.
Con tu fruto me enveneno,
¡qué ahora Dios me juzgue bien!

Iraultza Askerria

martes, 1 de septiembre de 2015

La tentación

tentacion. - mami13

Es la tuya la sincera
manzanita del paraíso
que acaricio ya muy cerca
¡tentador que es el destino!
Es pecado capital
observar los corazones
de la niña virginal
y querer comer sus flores.
La serpiente me envenena
y me muero de agonía
por ansiar besar la pena
atascada en tu sonrisa.
Un reflejo en mis razones
¡advertencia!, caso omiso.
Ignorando los temblores
voy con mi emoción de niño.
Niña mía, soy tu hombre;
sirenita, mi Yasmín.
Es real y azul mi nombre,
no te escapes, ¡ven aquí!
Eres árbol en el centro
no movible del edén.
Con tu fruto me enveneno,
¡qué ahora Dios me juzgue bien!

Iraultza Askerria

jueves, 24 de abril de 2014

Y ella a mí



Niebla - Silvia Viñuales Sus labios suspiraban, enlazados a los míos. Los dedos palpitaban, ardiendo como el verano, vistiéndose de sol. Los ojos temblaban bajo mi cuerpo, acaso temiendo la culminación de aquel fuego que abrasaba.


Yo también temblaba, pero no de frío. Habíamos perdido el rumbo de nuestras ansias, y ellas manipulaban nuestra voluntad al antojo de dos corazones alocados.


Volví a extraviarme en el cielo, embriagado. Mi ángel volaba junto a mí, guiándome por el edén en la inmensidad del placer y del éxtasis.


Aterrizamos unos instantes después bajo el ronco jadeo de mis labios. El silencio retuvo las largas horas de la madrugada mientras hablaban nuestras pupilas.


Al final, escuché un no. Daba igual. Pese a todo la amaba.


Y ella a mí, aunque se negaba a admitirlo.



Extracto de Rayo de luna , de Iraultza Askerria



martes, 7 de mayo de 2013

Y ella a mí



Sus labios suspiraban, enlazados a los míos. Los dedos palpitaban, ardiendo como el verano, vistiéndose de sol. Los ojos temblaban bajo mi cuerpo, acaso temiendo la culminación de aquel fuego que abrasaba.


Yo también temblaba, pero no de frío. Habíamos perdido el rumbo de nuestras ansias, y ellas manipulaban nuestra voluntad al antojo de dos corazones alocados.


Volví a extraviarme en el cielo, embriagado. Mi ángel volaba junto a mí, guiándome por el edén en la inmensidad del placer y del éxtasis.


Aterrizamos unos instantes después bajo el ronco jadeo de mis labios. El silencio retuvo las largas horas de la madrugada mientras hablaban nuestras pupilas.


Al final, escuché un no. Daba igual. Pese a todo la amaba.


Y ella a mí, aunque se negaba a admitirlo.



Extracto de Rayo de luna , de Iraultza Askerria



jueves, 14 de marzo de 2013

La tentación


Es la tuya la sincera

manzanita del paraíso

que acaricio ya muy cerca

¡tentador que es el destino!


Es pecado capital

observar los corazones

de la niña virginal

y querer comer sus flores.


La serpiente me envenena

y me muero de agonía

por ansiar besar la pena

atascada en tu sonrisa.


Un reflejo en mis razones

¡advertencia!, caso omiso.

Ignorando los temblores

voy con mi emoción de niño.


Niña mía, soy tu hombre;

sirenita, mi Yasmín.

Es real y azul mi nombre,

no te escapes, ¡ven aquí!


Eres árbol en el centro

no movible del edén.

Con tu fruto me enveneno,

¡que ahora Dios me juzgue bien!


Iraultza Askerria





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