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jueves, 16 de mayo de 2019

La lluvia

Photo - {author}
Llueven palos bajo la tormentosa noche.
La autoridad se desquita de la justicia.
La luna, de púrpura inflamación,
aletarga los heladores gritos del viento.
Hace frío. Y truena.
Mas no ceden los golpes bajo el cielo.
Ni los espeluznantes silencios apagados.
Los uniformes se agitan violentos.
En las placas reverbera la luz roja.
Hace frío. Y truena.
Dos ante uno. Erguidos. Enterrado.
Empapados los hedores del miedo.
El contorsionista vital deja de moverse.
Hace frío.
Y ya no llueve.

Iraultza Askerria

jueves, 2 de mayo de 2019

Al contra lucha

Photo - {author}
Tirotean en las calles los mendigos
sin más pan que las balas huecas
mientras los esposos esposan las alas
de aquellas a quienes juraron amar.
La ley tienen por égida
los criminales declarados a la hacienda
mientras en los soportales pancartas negras
hipotecan las lágrimas desahuciadas.
Y entre tanto verdes celulosas ajardinan
los trajes de oro de los reelegidos.
¿Por qué enrabietar con la inocencia
si con la misma violencia
podemos optar por terminar?

Iraultza Askerria

martes, 7 de junio de 2016

La lluvia

Photo - {author}
Llueven palos bajo la tormentosa noche.
La autoridad se desquita de la justicia.
La luna, de púrpura inflamación,
aletarga los heladores gritos del viento.
Hace frío. Y truena.
Mas no ceden los golpes bajo el cielo.
Ni los espeluznantes silencios apagados.
Los uniformes se agitan violentos.
En las placas reverbera la luz roja.
Hace frío. Y truena.
Dos ante uno. Erguidos. Enterrado.
Empapados los hedores del miedo.
El contorsionista vital deja de moverse.
Hace frío.
Y ya no llueve.

Iraultza Askerria

martes, 31 de mayo de 2016

Al contra lucha

Photo - {author}
Tirotean en las calles los mendigos
sin más pan que las balas huecas
mientras los esposos esposan las alas
de aquellas a quienes juraron amar.
La ley tienen por égida
los criminales declarados a hacienda
mientras en los soportales pancartas negras
hipotecan las lágrimas desahuciadas.
Y entre tanto, verdes celulosas ajardinan
los trajes de oro de los reelegidos.
¿Por qué enrabietar con la inocencia
si con la misma violencia
podemos optar por terminar?

Iraultza Askerria

martes, 6 de octubre de 2015

Piélago

Pier a la costa del mar Negre - {author}
Arrugas el océano con tu cuerpo de cristal.
Se refleja en ti la luna, las estrellas,
los puntitos blancos en la penumbra destilada.
Te contraes un momento, complacida,
libre ya del peso de la tierra,
y miras al fondo de la habitación.
Mar, pelado y desnudo.
La tierra se ha levantado
por no querer ensuciar más
tu piélago rosa y azul.
Llega así el momento de perder el tiempo
en la soledad nocturna.
Pronto se evaporarán las penas
y volverá tu cuerpo húmedo
a su pureza amanecida.
Será la aurora acontecida
del abrazo brumoso,
las legañas rojas agradeciendo
la agónica recompensa
y un hombre que besa
entre olas de espuma
a su princesa marina
y azul.

Iraultza Askerria

martes, 18 de agosto de 2015

Abeja

Photo - {author}
Abeja zumbante en la habitación cerrada
¿a dónde vas en la oscuridad,
entre las paredes de perlas y ayunos,
errante sin tu miel y sin tu flor?
Detente un instante y cierra los ojos:
imagina el jardín de tus ancestros
donde el verde y el amarillo y el rojo
cubrían solariegos rosales
bajo céspedes de gladiolos,
y tú yacías hundida con tus pétalos
abriéndose secretos para ti.
Abeja mía, despliega tus alas para volar
y deja que el cálido aire te purifique.
Inofensivos besos en tu cuerpo jaspeado
de dorado y ébano,
de blancura unitaria.
Comienza a fluir por tus entrañas
la anhelada miel: jugosa y herida
por el bosque de ramas y dagas
que abren la herida,
el recurso natural
de tu líquida hermosura.
La dulzura que desprende tu sima
empalaga.
Y al beberte, te sueltas,
te desvinculas,
te abres,
despegas.
Ya no vuelvas a la tierra,
libre por el cielo.
Roto el llanto y suicidados los ojos.
Se despliega el rosetón de la iglesia barroca.
Llueves más y salivas más y lloras,
aún más estentórea, si cabe.
Luna, Marte, volcán en erupción,
abeja zumbadora y perdida
en su pedestal que tiembla
cual terremoto.
Cae pronto, cae ya,
que tu cazador te recogerá, abeja frágil,
para dejarte descansar
en el panal de su abrazo.