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martes, 24 de abril de 2018

Entre el Sáhara y el Everest

Everest - {author}Viajé por el cereal de tus ojos, hundiéndome en una perla alfombrada de noche. Me interné en las estrellas de tu mirada, como un yeti vagabundo en las faldas del Everest. Sediento, me ahogué en el Sáhara de tus labios secretos y quedé empapado por tu rechazo. Firmé un beso a la puerta de tu boca que quedó sin identidad.

Fuiste un desierto inabarcable, que no pude regar con mi amor. Fuiste una enorme montaña cuya cima no fui capaz de coronar. Fuiste la amplitud agónica de la nada y la impenetrable fortaleza de la inmortalidad.

Siempre fuiste más que yo y nunca pude alcanzarte.

Iraultza Askerria

jueves, 30 de abril de 2015

Entre el Sáhara y el Everest

Everest - {author}Viajé por el cereal de tus ojos, hundiéndome en una perla alfombrada de noche. Me interné en las estrellas de tu mirada, como un yeti vagabundo en las faldas del Everest. Sediento, me ahogué en el Sáhara de tus labios secretos y quedé empapado por tu rechazo. Firmé un beso a la puerta de tu boca que quedó sin identidad.

Fuiste un desierto inabarcable, que no pude regar con mi amor. Fuiste una enorme montaña cuya cima no fui capaz de coronar. Fuiste la amplitud agónica de la nada y la impenetrable fortaleza de la inmortalidad.

Siempre fuiste más que yo y nunca pude alcanzarte.

Iraultza Askerria

martes, 24 de febrero de 2015

La cruz del diablo



En la cumbre se alzaba la figura

de una cruz negra, efigie de carbón;

parecía el demonio, el Gran Dragón,

y al cristiano imbuía la locura.

Rodeada de atmósfera tan pura,

bajo nubes bordadas de algodón;

germinaba una flor cuyo punzón

intentaba llevar buenaventura.

Aun así la maldita cruz del diablo

saturaba de horror toda la cumbre,

y en el centro mostraba su presencia.

Ojalá llegue el bardo y su venablo,

con un verso de regia mansedumbre,

devolviendo a la cima su inocencia.

Iraultza Askerria



sábado, 8 de diciembre de 2012

Entre el Sáhara y el Everest

Viajé por el cereal de tus ojos, hundiéndome en una perla alfombrada de noche. Me interné en las estrellas de tu mirada, como un yeti vagabundo en las faldas del Everest. Sediento, me ahogué en el Sáhara de tus labios secretos y quedé empapado por tu rechazo. Firmé un beso a la puerta de tu boca que quedó sin identidad.

Fuiste un desierto inabarcable, que no pude regar con mi amor. Fuiste una enorme montaña cuya cima no fui capaz de coronar. Fuiste la amplitud agónica de la nada y la impenetrable fortaleza de la inmortalidad.


Siempre fuiste más que yo y nunca pude alcanzarte.


Iraultza Askerria





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