El mundo se ha reducido al infierno. Un caos estrepitoso, asfixiante, de hirientes palabras que descubren una realidad deshonrosa: guerras, atentados, violaciones, corrupción…, y entre tanta maldad, unas pocas personas avanzando y progresando, levantando a sus espaldas el peso de la humanidad. Son ellos quienes mantienen el rumbo, el porvenir, la probabilidad de seguir existiendo en este planeta o en cualquier otro. Científicos, investigadores, filósofos, artistas, cuyo pensamiento y perseverancia establecen las pautas de la evolución humana. Cada acción, cada experiencia se expande por el universo como el oxígeno dentro de los pulmones. Sondas alrededor de Júpiter examinando el origen del agua, radiotelescopios tan grandes como un parque de atracciones, autobuses eléctricos impulsados por energías renovables, hallazgos en ámbar que nos recuerdan de dónde venimos, hipótesis increíbles que desvelan un misterio, cuentos maravillosos que despliegan la imaginación para crear y conseguir. Miles de historias, peldaños hacia un horizonte cuya distancia se agranda a cada paso. Pero no importa cuán remoto sea el punto. Hacia allí van las mujeres y hombres que viven labrando un futuro digno, tirando del lazo que sustenta al resto de la humanidad.
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jueves, 20 de junio de 2019
Tirando del lazo
jueves, 7 de julio de 2016
Tirando del lazo
El mundo se ha reducido al infierno. Un caos estrepitoso, asfixiante, de hirientes palabras que descubren una realidad deshonrosa: guerras, atentados, violaciones, corrupción…, y entre tanta maldad, unas pocas personas avanzando y progresando, levantando a sus espaldas el peso de la humanidad. Son ellos quienes mantienen el rumbo, el porvenir, la probabilidad de seguir existiendo en este planeta o en cualquier otro. Científicos, investigadores, filósofos, en cuyo pensamiento y perseverancia establecen las pautas de la evolución humana. Cada acción, cada experiencia se expande por el universo como el oxígeno dentro de los pulmones. Sondas alrededor de Júpiter examinando el origen del agua, radiotelescopios tan grandes como un parque de atracciones, autobuses electrónicos impulsados por energías renovables, hallazgos en ámbar que nos recuerdan de dónde venimos. Miles de historias, peldaños hacia un horizonte cuya distancia se agranda a cada paso. Pero no importa cuán remoto sea el punto. Hacia allí siguen las mujeres y hombres que viven labrando un futuro digno, tirando del lazo que sustenta al resto de la humanidad.
martes, 5 de julio de 2016
Hoy no me apetece escribir
Hoy no me apetece escribir. Quiero montarme en la moto y accionar el acelerador. Quiero sentir el aire de la costa contra mi rostro mientras escucho acordes expeditos de rock & roll. Quiero detenerme un instante sobre un acantilado y mirar al futuro de la consciencia, donde los deseos se hacen realidad. Quiero que mi corazón se desboque a lomos de la irracionalidad.
Hoy no me apetece escribir. Quiero salir a correr tras una balón de fútbol, apuntar a la portería contraria y encajar un gol por la escuadra. Quiero gritar de júbilo mientras celebro la digna proeza en una ataque de frenesí y locura. Quiero sentir la adrenalina descender hasta los niveles de la tranquilidad. Quiero sudar y caerme sobre la hierba para levantarme luego con mayor entusiasmo.
Hoy no me apetece escribir. Quiero ir a tu oficina y sacarte a la fuerza del pequeño cubículo que compartes con los demás. Quiero encerrarme contigo en el ascensor, detenerlo en mitad del abismo y besarte delirante. Quiero alzar tus muslos por encima de mi cadera y penetrarte violentamente mientras te mantengo en el aire, en el cielo, en el paraíso, y te susurro al oído sucias palabras de amor.
Hoy no me apetece escribir. Y, sin embargo, al hacerlo he vivido todo cuanto quería hacer.
sábado, 22 de diciembre de 2012
Hoy no me apetece escribir
Hoy no me apetece escribir. Quiero cogerme el día libre, cerrar el tintero y jubilar la pluma. Quiero decirle a la musa que me voy de vacaciones y que apunte en la agenda cualquier nuevo encargo. Quiero que las palabras surjan en mi cabeza sin adjetivos, sin metáforas, con fallos gramaticales y estructuras dispares. Quiero que mis frases no sean leídas una y otra vez.
Hoy no me apetece escribir. Quiero montarme en la moto y accionar el acelerador. Quiero sentir el aire de la costa envalentonarse con mi rostro mientras escucho acordes expeditos de rock & roll. Quiero detenerme un instante sobre un acantilado y mirar al futuro de la consciencia, donde los deseos se hacen realidad. Quiero que mi corazón se desboque a lomos de la irracionalidad.
Hoy no me apetece escribir. Quiero salir a correr tras una balón de fútbol, apuntar a la portería contraria y encajar un gol por la escuadra. Quiero gritar de júbilo mientras celebro la digna proeza en una ataque de frenesí y locura. Quiero sentir la adrenalina descender hasta los niveles de la tranquilidad. Quiero sudar y caerme sobre la hierba para levantarme luego con mayor entusiasmo.
Hoy no me apetece escribir. Quiero ir a tu oficina y sacarte a la fuerza del pequeño cubículo que compartes con los demás. Quiero encerrarme contigo en el ascensor, detenerlo en mitad del abismo y besarte con una pasión delirante. Quiero alzar tus muslos por encima de mi cadera y penetrarte violentamente mientras te mantengo en el aire, en el cielo, en el paraíso, y te susurro al oído sucias palabras de amor.
Hoy no me apetece escribir. Y, sin embargo, al hacerlo he vivido todo cuanto quería hacer.
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