En los soportales de tus ojos quedé dormido, y aunque estaba a la intemperie no pasé frío. Me acunaste entre las pestañas como a un niño, cantándome aquella nana con tu voz de trino, y mientras pasaba la noche bajo tu nido, tú me cuidabas como si fuera un hijo. ¡Qué sensación tan plena: sentirme protegido! Feliz y arropado, lleno y querido. Habías en una noche conseguido que volviera a sentirme enteramente vivo.
Cita
Autor- Relatos
- Poemas
- Artículos
- Citas
-
Otros autores
-
Dumas (hijo)
- La dama de las camelas
-
Bécquer
- El rayo de Luna
-
Voltaire
- Cándido o el optimismo
-
Dumas (hijo)
- Contacto
- Acerca de
jueves, 24 de noviembre de 2016
Voz de trino
Etiquetas:
Amor,
cuidado,
Microrrelato,
Microrrelatos,
protección,
Relato,
Relatos,
trino
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)
No hay comentarios:
Publicar un comentario