Cita

Autor

jueves, 6 de junio de 2013

Durmiente



El silencio de nuestra compañía nos dejó a solas con nuestros cuerpos, y únicamente después de que los espíritus se unieran en uno, pude comprender lo hermoso y agradable que resulta la soledad, el silencio y la calma.


La agonía del deseo había sucumbido al placer del recuerdo, y mientras mis manos la agasajaban con caricias y abrazos, ella se relajaba sobre mi pecho desnudo. Bañándome con el perfume delicioso de sus labios, sus suspiros se pegaban a mi piel pausadamente, como una brisa cadenciosa y apacible.


Unos minutos después, se había dormido.



Extracto de Rayo de luna , de Iraultza Askerria



¡Compárteme si te ha gustado!

FacebookTwitterDeliciousLinkedInStumbleUponAdd to favoritesEmailRSS

No hay comentarios:

Publicar un comentario