Cita

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domingo, 2 de octubre de 2011

Rima XCVII


Entregada a la danza tan discreta,
tu cuerpo incandescente se movía
como un céfiro que a la luz del día
se contonea sin ninguna meta.

Tantos brazos viriles ponen treta
a tus andares de la melodía.
Todos quieren llamarte: "vida mía",
pero a todos tu corazón les veta.

Iraultza Askerria

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